lunes, 21 de julio de 2014

Hechos contables: permutativos, modificativos y mixtos

Toda operación comercial que afecte al patrimonio es un hecho contable, y, como tal, debe ser objeto de anotación en los libros de contabilidad. El hecho contable es todo evento (económico o jurídico) que puede tener representación contable y que afecta en su cuantía o estructura al patrimonio de la empresa. Atendiendo a las variaciones que los hechos contables producen en el patrimonio neto hay tres tipos de hechos contables: operaciones permutativas, operaciones modificativas y operaciones mixtas.

1) Operaciones permutativas son aquellas que producen aumentos o disminuciones en el Activo (bienes y derechos) o en el Pasivo (obligaciones), pero sin que haya beneficio o pérdida, es decir, sin variar el importe del resultado del ejercicio, sin que se modifique el valor del capital patrimonial (neto). Las operaciones permutativas pueden ser de cuatro clases:

· Permutativas de Activo. Un elemento de Activo aumenta a la vez que otro disminuye en la misma cantidad. Ejemplo: el ingreso de dinero en un Banco (disminuye el dinero de la caja y aumenta el saldo de la cuenta corriente del Banco) o el cobro a un cliente (aumenta caja y disminuye el saldo de clientes).

· Permutativas de Pasivo. Un elemento de Pasivo aumenta mientras que otro disminuye en la misma cantidad. Ejemplo: un acreedor nos gira una letra de cambio (aumentan los efectos comerciales a pagar y disminuye el importe de los acreedores).

· Permutativas de Neto. Incorporación del beneficio al capital de la empresa, es decir, hay un aumento de capital con cargo a beneficios. En este tipo de operaciones no es que se produzcan pérdidas o ganancias, sino que éstas se pasan de una cuenta a otra; disminuye el beneficio (Neto) y aumenta el capital (Neto).

· Permutativas de Activo y Pasivo. Aumenta o disminuye el Activo y aumenta o disminuye el Pasivo por el mismo importe. Ejemplo: la compra de un edificio, dejando a deber el importe (aumenta el importe de los edificios, es decir el Activo, y aumenta el importe de los acreedores, es decir el Pasivo) o se paga un efecto aceptado.

2) Operaciones modificativas. Son las que suponen un aumento o disminución del Activo o del Pasivo, pero sin que se compensen con otro aumento o disminución de signo contrario, por lo que provocan una variación del capital patrimonial (neto). Son operaciones en las que hay un beneficio o una pérdida, un aumento o una disminución del Neto patrimonial. Pueden ser aumentativas, si hay beneficio (ejemplo: invertimos un pico de tesorería en letras del tesoro, al vencer la letra tendremos un aumento del Activo, sin que exista un pérdida del Pasivo, por lo que tendremos una operación aumentativa) o disminutivas, si hay pérdida (ejemplo: sufrimos un atraco y nos roban parte de la mercancía, disminuye el Activo, sin que haya otra partida que lo compense, por lo que ha habido una pérdida, la operación es disminutiva).

3) Operaciones mixtas. Son aquellas que en parte son permutativas y en parte modificativas. Existe un permuta (hay un cambio en los elementos patrimoniales), pero como no son iguales los valores de los objetos permutados se producirá simultáneamente un beneficio o una pérdida, precisamente por tener valores diferentes. Al igual que en las operaciones modificativas, las mixtas también se dividen en aumentativas y disminutivas. Ejemplo: vendemos un artículo que nos costó 50 euros a 120 euros, por lo que se produce un incremento de Activo (entrada de dinero) frente a una disminución de Activo (salida de mercancía), pero por valores diferentes, generándose una diferencia de 70 euros que incrementa el capital, es decir, un beneficio de 70 euros. Los hechos contables mixtos son los más comunes.

martes, 15 de julio de 2014

Compensación por amortización anticipada: compensación por desistimiento y compensación por riesgo de tipo de interés


En el ámbito de los préstamos hipotecarios, la anteriormente conocida como “comisión por cancelación anticipada”, actualmente se denomina “compensación por amortización anticipada”, y la Ley 41/2007, desde el 9 de diciembre de 2007, ha fijado unos límites en su aplicación para los contratos de préstamo o crédito hipotecarios concertados por una persona física en los que la hipoteca recaiga sobre una vivienda y para los supuestos en los que el prestatario sea una persona jurídica que tribute por el régimen fiscal de las empresas de reducida dimensión.

El nuevo régimen de compensaciones se aplica a todo tipo de cancelaciones, ya sean subrogatorias o no subrogatorias, independientemente de que sean cancelaciones y/o amortizaciones totales o parciales, y para todo tipo de préstamos (tipo fijo, tipo variable o mixtos). La Ley 41/2007, diferencia dos tipos de compensaciones:

• Compensación por desistimiento, que tiene por objeto compensar a la entidad por los gastos que acarrea la existencia del préstamo (comerciales, seguimiento, etc.). Se fija un límite del 0,5% del capital amortizado anticipadamente cuando la amortización anticipada se produzca dentro de los cinco primeros años de la vida del crédito, o del 0,25% del capital amortizado anticipadamente cuando tenga lugar en un momento posterior a los cinco primeros años del préstamo.

En cualquier caso, si la entidad y el cliente hubiesen pactado una compensación por desistimiento inferior a las indicadas se aplicará la compensación pactada.

• Compensación por riesgo de tipo de interés, que tiene por objeto compensar a la entidad por el riesgo de tipo de interés en los casos de amortización anticipada, por lo que no será aplicable en los contratos a tipo variable (pues en ellos la entidad no asume riesgo al trasladarlo al prestatario) ni en los contratos a tipo fijo o mixtos cuando la cancelación genera una ganancia de capital para la entidad, es decir, cuando el tipo de interés en el momento de la cancelación se encuentre por debajo del tipo de mercado. Así pues, esta compensación sólo se aplicará por la entidad en las cancelaciones subrogatorias y no subrogatorias, totales o parciales, cuando impliquen una pérdida para la entidad, es decir, en los contratos a tipo fijo o mixtos cuando la diferencia entre el capital pendiente en el momento de la cancelación anticipada y el valor de mercado del préstamo o crédito arroje un resultado negativo.

En las cancelaciones subrogatorias y no subrogatorias, totales o parciales, de créditos o préstamos hipotecarios que se produzcan dentro de un periodo de revisión de tipos de interés cuya duración pactada sea igual o inferior a doce meses no habrá derecho a percibir por la entidad acreedora cantidad alguna en concepto de compensación por riesgo de tipo de interés.

martes, 8 de julio de 2014

Límites a las tasas de intercambio en las operaciones con tarjeta

En España operan tres Sistemas de Medios de Pago (SMP) o, si se prefiere, tres redes de cajeros automáticos o redes de tarjetas: Euro 6000, ServiRed y Sistema 4B. Cada uno de estos Sistemas de Medios de Pago fija las denominadas tasas de intercambio que se aplican a todas las tarjetas emitidas por sus miembros, con independencia de la marca de las tarjetas. Simplificando, podemos decir que las tasas de intercambio son el sistema de cobro de comisiones que las instituciones financieras vienen aplicando a los comercios en las transacciones que realicen con tarjetas, tanto de crédito como de débito, para después repartir una parte de las mismas con el banco emisor de la tarjeta

Legalmente, se define la tasa de intercambio como toda comisión o retribución pagada, directa o indirectamente, por cada operación efectuada entre los proveedores de servicios de pago del ordenante y del beneficiario que intervengan en una operación de pago mediante tarjeta. Así pues, las Tasas Multilaterales de Intercambio (TIM) son las tasas que las entidades bancarias se pagan entre sí para que se puedan realizar las transacciones comerciales, sin importar que las tarjetas correspondan o no a la entidad que realiza la transacción. Si no existieran las tasas multilaterales de intercambio, el cliente sólo podría pagar con tarjeta de crédito en aquellos comercios que tuvieran un acuerdo con su entidad emisora.

La tasa de descuento se define como toda comisión o retribución pagada por el beneficiario de la operación de pago a su proveedor de servicios de pago por cada operación realizada mediante tarjeta compuesta por la tasa de intercambio, la comisión de procesamiento del sistema de pagos y el margen del adquirente. Las tasas de descuento son las tasas que paga el establecimiento comercial a su entidad financiera y se acuerdan entre el banco y el cliente. Lógicamente, las tasas de descuento son superiores a las tasas de intercambio.

La tasa de intercambio se fija mediante un acuerdo entre las entidades bancarias que componen cada Sistema de Medios de Pago, por lo que los organismos de defensa de la competencia siempre han estado pendientes de su desarrollo por considerarlo un acuerdo restrictivo de la competencia. De igual modo, la Comisión Europea siempre ha defendido que la fijación multilateral de tasas de intercambio restringe la competencia y que este tipo de acuerdos sólo pueden ser autorizados excepcionalmente y siempre que se adecuen a los criterios de objetividad, transparencia y adecuación a costes. En este sentido se propugna que la tasa de intercambio debe limitarse al nivel de los costes de los servicios concretos que los bancos emisores prestan a los comerciantes, y sólo se deben tener en cuenta determinados elementos de costes: costes por el tratamiento de la transacción, costes por la garantía de pago y costes por el período de cobertura financiera gratuita.

Por su parte, la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo se ha pronunciado acerca de fijar un tope a las tasas de intercambio en los pagos con tarjeta, argumentando que ya no son transparentes y son diferentes en cada Estado miembro de la Unión Europea. Por ello, a partir de la primavera de 2015 se aplicará un 0,3% del valor de la transacción comercial en las tarjetas de crédito y un 0,02%, con 0,07 euros como máximo en las operaciones con tarjeta de débito.

No obstante, el Gobierno, en el actual contexto de incipiente recuperación económica y ante la necesidad de impulsar el mercado español de pagos electrónicos ha creído conveniente adelantar la adopción de estas medidas en España para garantizar la existencia de unos pagos electrónicos seguros, eficientes, competitivos e innovadores que dinamicen el consumo. De este modo, mediante el Real Decreto-ley 8/2014, de 4 de julio, de aprobación de medidas urgentes para el crecimiento, la competitividad y la eficiencia, ha limitado las tasas de intercambio a fin de incentivar el uso de las tarjetas de pago y dar lugar a una mayor aceptación de las mismas, fomentando la innovación en el sector en esta área, en especial, respecto de los pagos de pequeño importe. Se busca propiciar que los consumidores vean ampliada la posibilidad de utilizar distintos medios de pago e impulsar la eficiencia en el uso de las tarjetas en los diferentes canales de comercialización, sean los físicos y tradicionales, o los vinculados al comercio electrónico y al uso del teléfono móvil.


LÍMITES A LAS TASAS DE INTERCAMBIO
Tarjeta de débito
Tarjeta de crédito
Pagos de más de 20 euros
0,2% (max. 0,07€)
0,3%
Pagos de menos de 20 euros
0,1%
0,2%

En operaciones efectuadas con tarjetas de débito, la tasa de intercambio por operación no será superior al 0,2% del valor de la operación, con un máximo de 7 céntimos de euro. En el caso en el que el importe de la operación no exceda de veinte euros la tasa de intercambio por operación no excederá del 0,1% del valor de la operación.

En operaciones con tarjeta de crédito, la tasa de intercambio por operación no será superior al 0,3% del valor de la operación. En el caso en el que el importe de la operación no exceda de veinte euros la tasa de intercambio por operación no excederá del 0,2% del valor de la operación.

A efectos de la aplicación de los anteriores límites, cualquier comisión, retribución o compensación neta recibida por un proveedor de servicios de pago emisor de tarjetas de pago con respecto a operaciones de pago o actividades auxiliares a las mismas será considerada parte de la tasa de intercambio.

Para garantizar que esta medida no repercuta negativamente en los consumidores, se ha prohibido expresamente la repercusión de gastos o cuotas adicionales al ordenante por la utilización de la tarjeta de crédito o débito.

lunes, 30 de junio de 2014

Base imponible y métodos de determinación

La obligación tributaria principal y la obligación de realizar pagos a cuenta se determinan a partir de las bases tributarias, los tipos de gravamen y demás elementos previstos en la ley de cada tributo.

El primer elemento para la cuantificación de la obligación tributaria es la base imponible, entendida ésta como la magnitud dineraria o de otra naturaleza que resulta de la medición o valoración del hecho imponible. Según se indica en el art. 50 de la LGT, la base imponible podrá determinarse por los siguientes métodos:

• Estimación directa. Es el método general de determinación de bases imponibles. La Administración tributaria utilizará las declaraciones o documentos presentados, los datos consignados en libros y registros comprobados administrativamente y los demás documentos, justificantes y datos que tengan relación con los elementos de la obligación tributaria.

• Estimación objetiva. Podrá utilizarse para la determinación de la base imponible mediante la aplicación de las magnitudes, índices, módulos o datos previstos en la normativa propia de cada tributo (p. ej. superficie de local, energía consumida, etc.). Aun cuando el sistema general de determinación de bases es la estimación directa, la ley puede establecer los supuestos en que sea de aplicación el método de estimación objetiva, que siempre será de aplicación voluntaria para los obligados tributarios.

• Estimación indirecta. Se aplicará con carácter subsidiario respecto de los demás métodos cuando la Administración tributaria no pueda disponer de los datos necesarios para la determinación completa de la base imponible por falta de presentación de declaraciones, declaraciones incompletas o inexactas, incumplimiento de obligaciones contables o registrales, desaparición de registros contables y justificantes o en los casos de resistencia, obstrucción, excusa o negativa a la actuación inspectora. En estos casos, la Administración determinará la base imponible o los rendimientos aplicando datos y antecedentes disponibles, utilizando elementos que indirectamente acrediten los bienes, derechos o ingresos según su sector económico y dimensión o valorando magnitudes, índices, módulos o datos que se posean de supuestos similares o equivalentes. En todos estos casos la determinación de la base se hace por “aproximación”, en función de los datos a los que se tenga acceso y por comparación con años anteriores, con empresas de similares características, etc.

Una vez determinada la base imponible, por cualquiera de los métodos anteriormente citados, se procederá a la aplicación de las reducciones establecidas legalmente para obtener la base liquidable. Aplicando el tipo de gravamen o la tarifa correspondiente a la base liquidable se obtendrá la cuota íntegra y restando de ésta las deducciones y bonificaciones se obtendrá la cuota líquida, que minorada en el importe de las deducciones, pagos fraccionados, retenciones e ingresos a cuenta dará como resultado la cuota diferencial.

La Administración tributaria se reserva el derecho de comprobar el valor de las rentas, productos, bienes y demás elementos determinantes de la obligación tributaria, para lo cual podrá valerse de diversos medios: estimación por referencia a los valores que figuren en los registros oficiales de carácter fiscal (p. ej. aplicando coeficientes multiplicadores a la valoración de un inmueble según el Catastro Inmobiliario); aplicando precios medios de mercado, cotizaciones oficiales en mercados nacionales o extranjeros; dictamen de peritos, etc. Además, para confirmar o corregir las valoraciones resultantes, la Administración tributaria podrá recurrir a la tasación pericial contradictoria.

lunes, 23 de junio de 2014

Método Delphi

El método Delphi se engloba dentro de los métodos de prospectiva que estudian el futuro en lo que se refiere a la evolución de los factores del entorno técnico-socio-económico y sus interacciones. Dentro de los métodos de pronóstico, habitualmente se clasifica al método delphi dentro de los métodos cualitativos o subjetivos.

El primer estudio de Delphi fue realizado en 1950 por la Rand Corporation para la fuerza aérea de Estados Unidos, y se le dio el nombre de Proyecto Delphi. Su objetivo era la aplicación de la opinión de expertos a la selección de un sistema industrial norteamericano óptimo y la estimación del número de bombas requeridas para reducir la producción de municiones hasta una cierta cantidad.

Una Delphi consiste en la selección de un grupo de expertos a los que se les pregunta su opinión sobre cuestiones referidas a acontecimientos del futuro. Las estimaciones de los expertos se realizan en sucesivas rondas, anónimas, al objeto de tratar de conseguir consenso, pero con la máxima autonomía por parte de los participantes.

Por lo tanto, la capacidad de predicción de la Delphi se basa en la utilización sistemática de un juicio intuitivo emitido por un grupo de expertos. La calidad de los resultados depende, sobre todo, del cuidado que se ponga en la elaboración del cuestionario y en la elección de los expertos consultados.

El objetivo de los cuestionarios sucesivos, es disminuir el espacio intercuartil, esto es, reducir cuánto se desvía la opinión del experto de la opinión del conjunto, precisando la mediana, de las respuestas obtenidas. El objetivo del primer cuestionario es calcular el espacio intercuartil. El segundo suministra a cada experto las opiniones de sus colegas, y abre un debate transdisciplinario, para obtener un consenso en los resultados y una generación de conocimiento sobre el tema. Cada experto argumentará los pros y los contras de las opiniones de los demás y de la suya propia. Con la tercera consulta se espera un todavía mayor acercamiento a un consenso.

En el método Delphi se trabaja con un grupo de expertos independientes que no tienen nada que ver con la empresa que encarga la investigación. En este caso no va a ver comunicación oral, sino que la comunicación va a ser por escrito. Las características del método son:

· Anonimato: Durante el Delphi ningún experto conoce la identidad de los otros que componen el grupo de debate.

· Iteración y realimentación controlada: La iteración se consigue al presentar varias veces el mismo cuestionario, lo que permite disminuir el espacio intercuartil, ya que se consigue que los expertos vayan conociendo los diferentes puntos y puedan ir modificando su opinión.

· Respuesta del grupo en forma estadística: La información que se presenta a los expertos no es sólo el punto de vista de la mayoría sino que se presentan todas las opiniones indicando el grado de acuerdo que se ha obtenido.

· Heterogeneidad: Pueden participar expertos de determinadas ramas de actividad sobre las mismas bases.

Se trata de una técnica que habitualmente combina ambos paradigmas el cualitativo y el cuantitativo. El método Delphi se desarrolla en diversas etapas o fases.

1. Se define el problema que se va a estudiar. En esta primera fase se plantea la formulación del problema y un objetivo general que estaría compuesto por el objeto del estudio, el marco espacial de referencia y el horizonte temporal para el estudio.

2. Selección de los expertos, en un número de 20 a 25, siendo todos especialistas en el tema elegido. Se selecciona el grupo en función del objetivo prefijado y atendiendo a criterios de experiencia, posición, responsabilidad, acceso a la información y disponibilidad. Asimismo, en esta fase habrá que determinar el tamaño de la muestra en función de los recursos medios y tiempo disponible.

3. Se les envía a los expertos una carta con la descripción del problema objeto de estudio y con una pregunta muy general acerca del estudio.

4. Una vez que han respondido a esa pregunta, se extraen los principales aspectos mencionados por ellos y se elabora, a partir de estos aspectos mencionados, un cuestionario.

5. Envío de los cuestionarios a los expertos, en los que se les pide estimar algunos aspectos concretos de tipo cuantitativo.

6. Una vez que los expertos responden al cuestionario, se trata la información recibida y se calculan medidas de tendencia, como la mediana; se calcula también la dispersión de los datos para ver hasta qué punto hay consenso entre los expertos seleccionados.

7. Se envía los resultados obtenidos a los expertos y se les pide que revisen su posición para que expliquen o argumenten las razones que le mueven a dar esa opinión. En el segundo envío del cuestionario, los expertos son informados de los resultados de la primera consulta, debiendo dar una nueva respuesta. Se extraen las razones de las diferencias y se realiza una evaluación de ellas.

8. Se suelen repetir las dos últimas fases para que la dispersión de la información sea lo más pequeña posible. El objetivo es alcanzar una evaluación consensuada sobre el tema objeto de estudio.

Entre las ventajas de este método se encuentran que permite obtener información de puntos de vista sobre temas muy amplios o muy específicos. Los Ejercicios Delphi son considerados “holísticos”, cubriendo una variedad muy amplia de campos. El horizonte de análisis puede ser variado y permite la participación de un gran número de personas, sin que se forme el caos. Ayuda a explorar de forma sistemática y objetiva problemas que requieren la concurrencia y opinión cualificada y elimina o aminora los efectos negativos de las reuniones de grupo “cara-cara”.

Por el contrario, sus inconvenientes son su elevado coste y tiempo de ejecución (desde el período de formulación hasta la obtención de los resultados finales). Asimismo, requiere una masiva participación para que los resultados tengan significancia estadística. Pero el grupo debe tener un alto grado de correspondencia con los temas a ser tratados en el ejercicio.

lunes, 16 de junio de 2014

Diferencia entre identidad de marca e imagen de marca

Conviene distinguir estos dos conceptos que en ocasiones se utilizan como sinónimos aunque, desde el punto de vista del marketing, hacen referencia a dos realidades diferentes, próximas pero distintas.

La identidad de marca (brand identity) es el conjunto de elementos característicos que construyen una marca y que se pueden crear y gestionar mediante el branding. La identidad de marca se define como un conjunto de asociaciones mentales en torno a la proposición de valor que cualquier empresa desea suscitar en el imaginario de los consumidores, cuando éstos entran en contacto con la misma a través de diversas posibilidades de comunicación.

La identidad de marca es el concepto que resume las cualidades tangibles e intangibles de una marca y que mejor la identifican y la diferencian del resto de las marcas competidoras. La identidad de marca es cómo la empresa desea que los consumidores perciban la marca, es decir, el conjunto de valores, percepciones y sentimientos que se desea despertar en los consumidores cuando piensen en nuestro producto, servicio o empresa. La identidad de marca respondería a la pregunta ¿qué somos? Por ejemplo, Volvo como marca de automóviles de identifica con seguridad.

La imagen de marca (brand image) es el conjunto de impresiones o creencias de carácter subjetivo que el consumidor asocia respecto a una determinada marca y respecto a la posición que ostenta respecto a otras marcas similares o competidoras.

La imagen de marca hace referencia a los pensamientos y representaciones mentales que efectivamente surgen en la mente del consumidor respecto a un producto, servicio o empresa. La imagen de marca respondería a la pregunta ¿qué piensan de nosotros?

La imagen de marca, es decir, el cómo ven los consumidores a una marca, influye notablemente en sus decisiones de compra, que ya no estará basada exclusivamente en los atributos físicos del producto, sino en “algo más”. Por ejemplo, los hipermercados tienen asociada una imagen de marca de precio bajo y los trajes de alta costura imagen de marca de status y sofisticación.

Simplificando, la identidad es todo aquello que conforma nuestra marca, le da sentido y construye un valor único que la diferencia del resto de las marcas del mercado y sirve para identificarse en las audiencias. Mientras que la imagen son aquellos significados capaces de provocar en las audiencias por sus actuaciones, expresiones y relaciones con la misma. En definitiva, “lo que somos” y “lo que piensan de nosotros.

Mientras que la identidad de marca se puede construir y mejorar a través de identidad visual, identidad verbal, identidad emocional, posicionamiento, personalidad u otros aspectos gestionables a través del branding, la imagen de marca se va creando a través de las experiencias de los consumidores, las acciones y actuaciones de la marca. En esta percepción de la marca entran en  juego la comunicación y la publicidad.

lunes, 9 de junio de 2014

La legítima en sucesiones

La legítima en derecho de sucesiones es la parte de la herencia que, necesariamente, se reserva por ley a ciertos herederos: los herederos forzosos.

Para entender el concepto de legítima es conveniente establecer las bases por las que se rige el derecho sucesorio así como delimitar el concepto de herederos forzosos. En nuestro ordenamiento, el testador no tiene una completa libertad de testar, pues se reconoce una parte de la herencia (la legítima) que debe reservarse necesariamente a los herederos forzosos: los hijos y descendientes; los padres y ascendientes (cuando no existan descendientes) y el cónyuge viudo.

Hay que saber que legalmente la herencia se divide en tres partes o tres tercios: un tercio de legítima, también denominado legítima estricta, que la ley reserva obligatoriamente para los herederos forzosos; un tercio de mejora que como su nombre indica puede utilizarse para “mejorar” en especial o favorecer a alguno o algunos de los hijos o descendientes, y un tercio de libre disposición que el testador podrá disponer como estime conveniente.

El alcance de la legítima depende de las personas que concurran a la herencia: hijos y descendientes; cónyuge viudo y padres y ascendientes.

 
La legítima de los hijos y descendientes

En este caso la legítima comprende dos tercios de la herencia: la legítima larga como suma del tercio de legítima estricta y el tercio de mejora. Al existir hijos o descendientes, un tercio de la herencia deberá repartirse en partes iguales entre todos los hijos del causante y, en su defecto y por derecho de representación, entre sus descendientes; y el otro tercio de la legítima, el denominado tercio de mejora deberá distribuirse entre los hijos, pero ya no con un criterio de igualdad, sino como mejor tenga a bien el testador.

 
La legítima de los padres y ascendientes

Los ascendientes tienen derecho a la herencia sólo cuando no existan descendientes y además la cuantía de la herencia a recibir será diferente según exista o no cónyuge viudo. Por tanto se pueden distinguir tres supuestos:

· Existen hijos del causante: los padres y ascendientes no tienen derecho a percibir la herencia, pues tienen prioridad los hijos.

· Existe cónyuge viudo: los ascendientes sólo perciben un tercio de la herencia.

· No existen hijos ni cónyuge viudo: los ascendientes tienen derecho a la mitad de la herencia.
 

La legítima del cónyuge viudo

La legítima del cónyuge viudo se caracteriza porque no se materializa en propiedad, sino en el denominado usufructo del cónyuge viudo y que también varía en su cuantía según con qué otros descendientes o ascendientes concurra a la herencia.

· Existen hijos comunes: el cónyuge viudo tiene derecho al usufructo del tercio de mejora. Normalmente el usufructo del cónyuge viudo se materializa en el usufructo de la vivienda habitual, de modo que aun cuando la nuda propiedad de la vivienda pertenezca a los hijos el derecho de uso y disfrute corresponde al cónyuge viudo.

· Existen hijos no comunes (hijos del cónyuge fallecido pero no del cónyuge supérstite): el cónyuge viudo tiene derecho al usufructo de la mitad de la herencia.

· Existen ascendientes pero no descendientes: el cónyuge viudo tiene derecho al usufructo de la mitad de la herencia.

· No existen descendientes ni ascendientes: el cónyuge viudo tiene derecho al usufructo de dos tercios de la herencia.